En nuestro planeamiento estratégico quisimos que el primer proyecto institucional fuese la Bahía de Guanabara. El proyecto objetiva realizar un diagnóstico de relatos humanos, sociales y ambientales del territorio de Urca, a través de una muestra mínima de entrevistas con 400 personas.

Localizamos una diversidad de segmentos para identificar a estas personas: grupos etarios, beneficiarios de políticas educacionales, ambientales y de salud, representantes de los sectores primario, secundario y terciario de la economía local, residentes y trabajadores de la región.

Alrededor de la Bahía de Guanabara viven 15 millones de personas; en Urca, 7 mil. Todos recordamos que nuestra vida fue mejor cuando la bahía estaba limpia. Pero para limpiar la bahía hay que conectar antes a las personas, profesionales y residentes.

Del mismo modo que existe un consenso global sobre la necesidad de proteger la biodiversidad, existe también un consenso sobre la necesidad de que cada ciudadano tenga una voz activa en la sociedad. Creemos en la polifonía como herramienta de transformación, y escuchamos atentamente para que, por medio de la memoria, las personas construyan relaciones más sustentables.

Para preservar y difundir el patrimonio inmaterial a través de las historias de vida hace falta una metodología. La nuestra reúne las mejores prácticas en historia oral y una larga experiencia como educadores y documentalistas. La integración de las historias forma el verdadero mapa del barrio, no en sentido geográfico, sino de relaciones: una historia de vida lleva a otra, y entre ellas se establece una conexión que se manifiesta en el espacio y perdura en el tiempo.